35) La sabiduría bíblica comparada con el Coronavirus COVID-19.

La personalidad de los Discípulos de Jesucristo.

         La sabiduría bíblica es un conocimiento en profundidad en la Biblia, con la finalidad de influir un buen juicio en la administración y gobierno, tanto colectivo como individual, reflejado en las acciones y hechos personales o sociales. La sabiduría incluye el conocimiento e información que facilita el poder de controlar mejor el bienestar común, el cuidado del medio ambiente y el entorno en general donde se convive, conforme al comportamiento y la conducta del ser humano. Una regla aplicada en el estudio bíblico dice: “Un texto, fuera de contexto, es un pretexto”. Se trata de explicar el texto explícito por bloques, mayormente con el énfasis en la escritura literal, en el sentido exacto de las palabras. El contexto es el texto posterior y previo al texto analizado o texto central en cuestión, porque se analiza el texto continuo como una sola unidad temática. Algunos relacionan el contexto con la época y situación histórica - social cuando se escribe el texto. También se considera como contexto la interpretación realizada por el lector, según su propia cultura, época y domicilio geográfico. Otras personas prefieren leer entre líneas o renglones, o sea, sobreentender para deducir y explicar el sentido, por ejemplo, el texto simbólico requiere de la interpretación, en relación con las figuras y sus significados. Toda la colección o conjunto de cartas y libros bíblicos, comprenden un mismo hilo conductor, con la coherencia y unidad de toda la Escritura Sagrada como un solo texto. En el caso del tema principal de la Biblia el hilo conductor es Jesucristo, el Mesías y Ungido prometido, tanto en relación con la ley y la profecía bíblica.

 

         Hay quienes afirman la necesidad de comprender y entender el detrás del texto. El autor general es Dios, porque es su palabra, sin embargo, la misma no está exenta o no se exime de un ligero ingrediente de factor humano, debido al aporte propio de las ideas de quien dicta o escribe el texto. Además hay posibilidades de observaciones escritas posteriormente en los márgenes, agregados al texto original por parte de copistas, que copiaban los escritos antes de la invención de la imprenta. Si este fuera el caso, de ninguna manera se desautoriza la totalidad del contenido bíblico, porque dichas observaciones fueron para aclarar o mejorar la comprensión y entendimiento del texto. Al parecer un caso de estos es el siguiente pasaje: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno” (1 Juan 5.7 – RVR1909). Los especialistas tienen un debate acerca de la originalidad de este pasaje en los textos más antiguos. Esto no es motivo de escandalizarse, sino de tomar con calma y tranquilidad, pero en profundidad, el análisis, estudio e investigación de la palabra de Dios. Hay interpretación objetiva, sin parcializarse en el conocimiento individual o personal. También existe la posibilidad de una interpretación subjetiva, relacionada con un conocimiento interno de pensar o sentir del yo: “Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación; Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo” (2 Pedro 1.20 al 21 – RVR1909).

 

         ¿Cuál relación hay entre estos comentarios y el tema en cuestión? El tema de la sabiduría bíblica comparada con el Coronavirus COVID-19, podría tocar la sensibilidad de las personas, con base en pasajes bíblicos dispersos en toda la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis o Revelación. Este análisis requiere la mención de pasajes o versículos independientes de toda la Biblia, para justificar la causa o motivo del alegato, fundamentar citas bíblicas intercaladas de ejemplo y prueba.

 

         Debido a la existencia de personas positivas en el Coronavirus COVID-19, pero que no presentan síntomas porque son asintomáticos, entonces se les ingresa en un confinamiento acondicionado especialmente. Este aislamiento social ha sido llamado “El Arca de Noé”. Esta relación tiene las siguientes cuatro semejanzas: la primer semejanza es que Noé se encierra con su familia en el arca para ser salvos: “Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua” (1 Pedro 3.20 – RVR1909).

 

         La segunda semejanza es que el diluvio en tiempos de Noé fue un acontecimiento global en todo el mundo: “Estableceré mi pacto con vosotros, y no fenecerá ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta será la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra” (Génesis 9.11 al 13). Después del diluvio el siguiente suceso global es el Coronavirus COVID-19, porque se ha expandido a todos los continentes del mundo, con excepción de la Antártida.

 

         La tercer semejanza tiene relación con la condición de maldad del ser humano en su nivel más alto: “Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Y dijo Dios á Noé: El fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia á causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra” (Génesis 6.11 al 13 – RVR1909). En la actualidad se ha corrompido la sociedad en el nivel nunca antes visto, porque el amor a Dios ha muerto en gran parte de la población mundial, se ha perdido el respeto y reverencia pública de obediencia a la voluntad de Dios. Inclusive su mayor símbolo natural de pacto con la humanidad, que es el arco formado en las nubes, como señal de convenio entre Dios y la tierra, se ha utilizado para fines de discriminación, negación y rechazo a la consagración, redención y santificación de Jesucristo.

 

         En relación con la maldad y el amor de Dios o caridad, Jesucristo dijo que en los tiempos del fin, el amor o caridad de muchos se enfriará o resfriará: “Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará. Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24.12 al 14 – RVR1909). Un resfriado implica un proceso inflamatorio de las vías respiratorias de la garganta y nariz, debido a la infección viral. El contagio, propagación o transmisión del Coronavirus es mediante el agua, mayor componente de la saliva. Resulta que hay una promesa de Dios acerca de que la humanidad no volverá a ser destruida con agua: “Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada, por la palabra de Dios; Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua: Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos” (2 Pedro 3.5 al 7 – RVR1909).

 

         Parece ficción o novelesco relacionar las gotitas de saliva, transportadoras del Coronavirus COVID-19, con el tiempo del diluvio cuando fueron salvos por el arca de Noe, pero son pistas que nos dan una idea asociada a lo que está pasando, el mundo no será extinguido por agua sino que se menciona el fuego, más relacionado con el calentamiento global, cambio de clima y choque de todas las placas tectónicas a nivel mundial: “Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es. Entonces fueron hechos relámpagos y voces y truenos; y hubo un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fué jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra” (Apocalipsis 16.17 al 18 – RVR1909). En todo caso, la situación actual de pandemia, se resuelve a nivel mundial con un tratamiento curativo y una vacuna preventiva, pero la realidad vivida es como una pesadilla, donde hay una angustia y opresión respiratoria por causa de un mal sueño, con mucha preocupación extremadamente intensa. La mayor pesadilla es el incremento del calentamiento global, porque los líderes de este mundo en la administración y gobierno de las naciones principales, priorizan la industrialización masiva como fuentes de trabajo, en apoyo directo al sector laboral y la generación de mayor empleo, pero con la afectación del medio ambiente que perjudica por igual a todos los seres humanos.

 

         El pasaje anterior del Apocalipsis menciona el aire; este contiene entre sus componentes principales el oxigeno. La consecuencia más grave del Coronavirus COVID-19 es la sofocación y agresividad en los pulmones, inclusive el paciente llega a requerir respiración asistida, la infección microbiana e inflamación manifestada entre otras por la neumonía. En reiteradas ocasiones hemos mencionado que la Biblia tiene figuras y simbología con significado interpretativo, en este caso el Apocalipsis o Revelación está dirigido al Imperio Romano en los primeros siglos de nuestra era cristiana. Otros prefieren hacer una interpretación escatológica en relación con el futuro, del último período de la vida humana. Ningún ser humano tiene la garantía absoluta de determinar, identificar y definir los textos como literales o simbólicos, en este sentido nadie tiene la infalibilidad, salvo los presuntuosos religiosos que se encasillan herméticamente en su propia creencia y opinión, ya sea en contra o a favor de cada tesis. Por ejemplo, la Biblia dice:

 

“Y al día siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió á la azotea á orar, cerca de la hora de sexta; Y aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer; pero mientras disponían, sobrevínole un éxtasis; Y vió el cielo abierto, y que descendía un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos era bajado á la tierra; En el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y reptiles, y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común é inmunda he comido jamás. Y volvió la voz hacia él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Y esto fué hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo. Y estando Pedro dudando dentro de sí qué sería la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, que, preguntando por la casa de Simón, llegaron á la puerta” (Hechos 10.9 al 17 – RVR1909).

 

         Algunos toman el pasaje anterior como literal, otros lo consideran simbólico. Las palabras de Pedro al respecto son las siguientes: “Y como Pedro entró, salió Cornelio á recibirle; y derribándose á sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate; yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló á muchos que se habían juntado. Y les dijo: Vosotros sabéis que es abominable á un varón Judío juntarse ó llegarse á extranjero; mas me ha mostrado Dios que á ningún hombre llame común ó inmundo” (Hechos 10.25 al 28 – RVR1909). En esta línea entre lo literal y simbólico, el aire podría representar el espíritu de vida indispensable en todo ser humano para vivir, por consiguiente nuestra total dependencia a Dios: “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente” (Génesis 2.7 – RVR1909). Cada ser humano es responsable de sí mismo, de su dependencia y relación con Dios. El gran temblor de tierra y terremoto tan grande, podría representar las consecuencias del calentamiento global y cambio de clima.

 

         El ser humano es responsable de sus propias acciones, inclusive la crisis, medidas higiénicas y restricción sanitaria que estamos viviendo. Las situaciones globales, como el diluvio en tiempos del arca de Noé, diluvio histórico del que se menciona y registra en muchas culturas antiguas de la humanidad, la pandemia global del Coronavirus COVID-19 o SARS-CoV-2, es solamente una alarma o aviso de la gravedad incontrolable que podría pasar, con el posible incremento del calentamiento global. ¿Qué se podrá improvisar de última hora cuando globalmente el mundo se esté quemando? ¿Será esta la idea de enviar un grupo de humanos al planeta Marte para que la humanidad se preserve?

 

         La cuarta semejanza es la actitud negativa de algunos líderes mundiales, por la falta de formalidad y seriedad de aceptar y enfrentar la pandemia Coronavirus COVID-19. Lo mismo un ejemplo a manera de analogía o comparación del calentamiento global, es la estrategia de desentenderse o la indiferencia que hacen algunos líderes principales o presidentes, a la advertencia o llamado a acatar medidas de protección, semejante al caso omiso, hecho por el Faraón de Egipto en tiempos de Moisés:

 

“Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir á Israel? Yo no conozco á Jehová, ni tampoco dejaré ir á Israel. Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada. Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su obra? idos á vuestros cargos. Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus cargos. Y mandó Faraón aquel mismo día á los cuadrilleros del pueblo que le tenían á su cargo, y á sus gobernadores, diciendo: De aquí adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja: Y habéis de ponerles la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos á nuestro Dios. Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan á palabras de mentira. Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de vuestra tarea. Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo en lugar de paja. Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del día en su día, como cuando se os daba paja. Y azotaban á los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?” (Éxodo 5.2 al 14 – RVR1909).  

 

         En el caso del tipo de reacción del Faraón, Dios permitía que el Faraón endureciera su propio corazón, esto significa que el Faraón tenía su corazón agravado: “Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Entonces Jehová dijo á Moisés: El corazón de Faraón esta agravado, que no quiere dejar ir al pueblo” (Éxodo 7.13 al 14 – RVR1909). ¿Qué significa un corazón agravado en quien gobierna? El corazón agravado en un gobernante es oprimir arbitrariamente, con un gobierno, imposición y mandato tiránico, con un afecto y pasión que domina su ánimo de forma abusiva, en su autoridad, fuerza y poder: “Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oir” (Éxodo 7.16 – RVR1909). 

 

         Por otra parte, el suceso del “heridor” que recorrió las calles o caminos de Egipto, en relación con la décima plaga, también tiene similitud con la actualidad, cuando las familias del pueblo de Israel fueron salvas, con la semejanza de un aislamiento social en sus respectivas casas: “Y Moisés convocó á todos los ancianos de Israel, y díjoles: Sacad, y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadle en la sangre que estará en una jofaina, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en la jofaina; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo á los Egipcios; y como vera la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir” (Éxodo 12.21 al 23 – RVR1909). Al principio el Faraón de Egipto, le resta importancia al aviso de las plagas, igual ahora en el caso del calentamiento global o del Coronavirus COVID-19, algunos presidentes endurecen sus corazones para creer a la advertencia: “¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré. Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice de Faraón: Que para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi potencia, y que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” (Romanos 9.14 al 17 – RVR1909).

          

         Semejante a la actualidad, Dios en el pasado establece un tipo de aislamiento para evitar alguna propagación de enfermedad: “Y Jehová habló á Moisés, diciendo: Manda á los hijos de Israel que echen del campo á todo leproso, y á todos los que padecen flujo de semen, y á todo contaminado sobre muerto: Así hombres como mujeres echaréis, fuera del campo los echaréis; porque no contaminen el campo de aquellos entre los cuales yo habito” (Números 5.1 al 3 – RVR1909). Esto es muy criticado por las personas que se oponen y resisten la Biblia como autoridad de Dios, alegando que es discriminación y marginación, sin considerar que la ciencia médica o la tecnología de la salud no estaba avanzada, ni existían los antibióticos para bacterias o los antivirales. Máxime cuando se trata de la menstruación de la mujer, lo que no valoran quienes critican, que es debido a un aislamiento social por medidas de higiene o distanciamiento por salud: “Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su carne, siete días estará apartada; y cualquiera que tocare en ella, será inmundo hasta la tarde. Y todo aquello sobre que ella se acostare mientras su separación, será inmundo: también todo aquello sobre que se sentare, será inmundo. Y cualquiera que tocare á su cama, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la tarde” (Levíticos 15.19 al 21 – RVR1909). Esta práctica de ninguna manera era para discriminar, marginar u ofender a la mujer, sino para protegerla de la falta de castidad o continencia de los hombres, durante los días de menstruación de la mujer: “Y no llegarás á la mujer en el apartamiento de su inmundicia, para descubrir su desnudez” (Levítico 18.19 – RVR1909).

 

         Después de las plagas y de la salida del pueblo de Israel de Egipto, Moisés canta lo siguiente (porción de los primeros dos versículos): “Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico á Jehová, y dijeron: Cantaré yo á Jehová, porque se ha magnificado grandemente, Echando en la mar al caballo y al que en él subía. Jehová es mi fortaleza, y mi canción, Y hame sido por salud: Este es mi Dios, y á éste engrandeceré; Dios de mi padre, y á éste ensalzaré” (Éxodo 15.1 al 2 – RVR1909).

 

         Otro tema semejante de los que pueden resultar sensibles para los lectores, es relacionado con la alimentación. Cada persona come lo que quiera: “Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es débil, come legumbres” (Romanos 14.2 – RVR1909). Este es el conflicto sin fin entre quienes comen carne y los que son vegetarianos. Pero se recomienda que el animal que se come no haya muerto ahogado, como algunos que matan al animal con estiramiento del pescuezo, en lugar de desangrado: “Que ha parecido bien al Espíritu Santo, y á nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: Que os abstengáis de cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15.28 al 29 – RVR1909). En este pasaje también se menciona lo que llaman morcilla, que es sangre cocinada del animal. Además en tiempos antiguos sacrificaban animales a los dioses e ídolos falsos, entonces se recomienda comprar en la carnicería sin preguntar, acerca del motivo de la muerte del animal, ya sea sacrificado a un ídolo o ahogado:

 

“Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia; Porque del Señor es la tierra y lo que la hinche. Y si algún infiel os llama, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia. Mas si alguien os dijere: Esto fué sacrificado á los ídolos: no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia: porque del Señor es la tierra y lo que la hinche. La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?” (1 Corintios 10.23 al 29 – RVR1909).

 

         El punto es el siguiente, hay recomendaciones de salubridad por parte de Dios, porque conoce todos los daños y perjuicios de salud que podría enfrentar el ser humano, por esta razón menciona la prohibición de comer animal ahogado y sangre cocida o cocinada de animal. Pero en tiempos del arca de Noé menciona a los animales limpios o comestibles y a los animales inmundos o de otras funciones en la cadena alimenticia del mismo animal. También en funciones con el hábitat natural o medio ambiente. La Biblia dice al respecto:

 

“Y Jehová dijo á Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque á ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra. E hizo Noé conforme á todo lo que le mandó Jehová” (Génesis 7.1 al 5 – RVR1909).

 

         Hay diferencias entre los animales, algunos tienen más bacterias o parásitos entre su organismo, por esta razón hay carnes que tienen que estar muy bien cocidas o cocinadas, por ejemplo, la larva de un gusano intestinal conocida como triquinosis, en animales como el jabalí procedente de la caza en selvas o zonas boscosas. También hay malas referencias del hígado de cerdo domesticado, por causa de cierto virus. Además del resto de su cuerpo mal cocido o mal cocinado. Debido a las hambrunas de las poblaciones mundiales, se ha recurrido a la alimentación de animales silvestres o de otra índole avícola o marítima, pero de ninguna manera se comprende la alimentación por cuestiones de afrodisíaco, para estimular el apetito sexual, como se pretende con las aletas de tiburón y el desecho del resto del cuerpo de tiburón arrojado en los mismos mares y océanos. Tampoco se comprende la alimentación de animales salvajes o silvestres, por la costumbre o tradición de ostentación y alarde de opulencia de platillos costosos y exquisitos. Solamente porque se consideran comidas exóticas o extravagantes. Presumir que se digiere animales de fauna silvestre, solamente por apariencia y capacidad de pago, no tiene sentido porque es insalubre, con daño permanente a la salud. Al parecer es un asunto cultural, pero lo mismo aplica en animales domésticos como el gato y el perro.

 

         La Biblia recomienda como guía o referencia todo el capítulo 11 de Levítico: “Y habló Jehová á Moisés y á Aarón, diciéndoles: Hablad á los hijos de Israel, diciendo: Estos son los animales que comeréis de todos los animales que están sobre la tierra… Esta es la ley de los animales, y de las aves, y de todo ser viviente que se mueve en las aguas, y de todo animal que anda arrastrando sobre la tierra; Para hacer diferencia entre inmundo y limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer” (Levítico 11.1 al 47 – RVR1909). Lo mismo se explica en Deuteronomio 14.3 al 21. Debido a que estos pasajes son muy extensos solamente mencionamos sus citas bíblicas, tanto en Levítico capítulo 11 como de Deuteronomio capítulo 14, se encuentran las listas completas, de los animales comestibles y de los animales destinados para otras funciones.

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